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El artículo 35 del Convenio Colectivo habla de la ropa de trabajo. En Burger King el uniforme comprende:
Pantalón, con cinturón.
Polo, con placa identificativa.
Gorra.
Zapatos negros.
Calcetines negros.
Mandil.
El mencionado artículo dice textualmente:
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Las empresas vendrán obligadas de acuerdo con las normas consuetudinarias de cada establecimiento a facilitar a su personal los uniformes y ropa de trabajo o en caso contrario a su compensación en metálico...
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Y se detallan los complementos de vestuario y su cantidad y periodicidad de reparto. Así:
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- Cuatro camisas blancas o blusas, un año.
- Dos pantalones o faldas, un año.
- Dos batas o dos mandiles, un año.
- Una corbata, corbatín, cofia o gorro, un año.
- Dos pares de calzado al año de calidad contrastada con el trabajador.
- Dos pares de medias de descanso al año.
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¿Qué pasa en Burger King?
Un caos, con toques de surrealismo y atropello del convenio colectivo.
Para ser “titular” de un mandil. De un solo mandil. De un sencillo mandil pasan más de dos meses. Recuerdo esa fecha, porque bromeé diciendo que ya tenía mandil tras haber pasado el período de prueba (2 meses en un contrato de tres).
Como mucho te dan uno. No dos. Pero te exigen limpieza. A la par que rapidez, eso sí.
Cuando se abrió el nuevo establecimiento de Gijón, la ropa de la que se hizo uso fue de la de León. Aunque para otras cosas dirán que son “empresas” distintas. En ningún momento se ofreció ropa nueva. Si es que la había.
Cuando te ofrecen el uniforme el recorrido empieza en un almacén lleno de cajas que se empiezan a mirar y a sacar ropa. Unas tallas las hay, otras no. Si no hay te la piden, llega cuando llega, si lo hace. Y mientras tanto, apaños, pues. Que si lo de este, que si lo del otro. Que si coge este no sé qué, que es de no sé quién y no viene hasta no sé cuándo.
Sí, sí... esa es la seriedad de una marca multinacional. Esa es la calidad cuando de sus emplead@s se trata.
Camisas no se usan en B.K., sino polos, pero supongo que la cantidad no varía. Te dan dos, no cuatro. Y que duren.
Pantalones te dan dos. Pero entre que te dan el primero y recibes el segundo ha podido pasar un buen tiempo. Y con un poco de suerte recibes un cinturón que funciona, que no tiene la hebilla rota. Si es al contrario, a esperar. Y a pedir, porque todo hay que pedirlo, y varias veces. Y recibir contestaciones de que siempre pidiendo o qué falta te hace.
El calzado te lo compras tú. Burger King te exige que sea negro. A cambio, nada. Ni te lo da, ni te lo paga. Lo pagas tú.
Y de medias, calcetines o similares, otro tanto. Te lo exige. Te lo pide limpio. Tú lo llevas y se acabó. Y no recibes nada a cambio.
Y gorrita una por cada un@.
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