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LA ADMINISTRACIÓN SUBVENCIONA A BURGER KING
Además de la legislación tan positiva para las empresas que en general hay, donde se subvenciona/financia a quien ya obtiene beneficios de su volumen de venta, detraídos a través de la explotación, se añaden nuevas subvenciones. Esta vez desde instancias regionales con el fin, supongo, de atraer trabajo hacia su territorio, en la pugna abierta entre administraciones para atraer “inversión capitalista”.
El Gobierno del Principado de Asturias da subvenciones por el empleo a Burger King, como si no fuera el empleo el que da dinero a B.K.
En un sistema donde se confunde y disuelven en el mismo líquido administración y empresas, pues los primeros son los gestores públicos de las segundas, y ambos pertenecen a la misma clase social, es muy fácil generar un clima social propicio a las subvenciones, al clientelismo y a pagar con dinero público los déficits privados o a incrementar su buena cuenta de resultados.
Asturies es uno de los territorios del Estado español con peores índices socioeconómicos, máxime en un momento en que se cierne la espada de Damocles sobre sectores productivos de primer orden como el Naval. Así, en ese contexto, surge la demagógica propuesta de subvencionar a quienes se quieran asentar, cuando a lo mejor ya lo tenían decidido de antemano. Y ahí sigue el círculo vicioso de que las administraciones se autopresionen y se interpresionen para hacer más suculento el botín de multinacionales como ésta.
A la inauguración prevista (que no se llevó a cabo por la caótica organización de Burger King y su falta de responsabilidad en el cumplimiento de plazos de apertura) estaban invitadas las autoridades locales, a la cabeza la alcaldesa de Gijón Paz F.
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